miércoles, 26 de abril de 2017

Declaraciones

—Mira, yo te quiero, aunque te duermas a las once de la noche, doce como muy tarde, una como excepción. Te quiero con el pelo de todas formas, menos cuando te lo cortas. Cuando te lo cortas estás horrible, escandaloso, desagradable, horripilante, abominable, atroz. Quiero cambiarte el fondo de pantalla del ordenador cada noche para hacerte reír por las mañanas. Quiero hacerte muchos dibujos, y que todos salgan mal, y culparme durante toda la vida porque es un insulto que alguien te dibuje mal. Y darte besitos, y recibir experiencia adicional por el primer beso del día, y hacer referencias a libros que no hayas leído para que me las preguntes y yo te las explique. Quiero escuchar jazz juntos aunque en realidad sea blues. Quiero comprar flanes de varios sabores para hacerte pero no hacerlos nunca. Quiero hacer patatas gajo hasta que nos cansemos de las patatas, o del gajo. Quiero apuntarme al gimnasio contigo para tener más músculo que tú y que me pidas que saque bola y que te enfades cuando tenga yo más. Quiero pintar un atardecer con pintura en tu espalda y quedarme mirándolo toda la tarde, hasta que tus ojos se cierren y se vaya el sol. Quiero leer todos tus relatos sobre muchachas jóvenes prostitutas que bailan por 10 dólares con un parche en el ojo y fuman a la salida del callejón de un viejo bar de Nueva Orleáns mientras las miran los gatos de la noche. Quiero disfrazarme contigo y crear personajes pero no olvidar nunca quien eres, y quien somos. Escuchar como te quejas de la vida, de las personas mientras yo, egoísta, solo puedo pesar en lo afortunada que soy de estar a tu lado escuchándote. Quiero escuchar tus ladridos sonámbulos y tus frases inconexas que no salen de tu subconsciente y asustarme contigo cuando una noche digas una locura y amarla igualmente porque ha salido de tus labios. Quiero enseñarte a bailar para que luego me enseñes a bailar tú a mí, y tropezarme contigo para que me recojas y seguir bailando en el suelo. Quiero volver a ver contigo todas las películas que ya he visto y para mirarte a los ojos toda la película e intentar averiguar lo que estás pensando y ponerle una nota horrible en las redes si no te gusta, y quitarla, y no volver a recomendarla nunca. Quiero enseñarte a andar en moto para hacer la ruta 66 pero luego no dejarte llevarla nunca, para que tengas que comprar un cadillac con un saxofonista en el asiento de atrás que nos amenice las noches. Quiero pararme contigo en un motel de carretera para darte un masaje y besar tu espalda como si fuera un rompeolas y mis labios fueran la marea e irnos de allí corriendo, sin pagar y que nos persiga la justicia durante miles de kilómetros, pero que nunca estén lo suficientemente cerca como para que no podamos parar a hacer el amor. Quiero robarle todo el dinero a los piratas para comprarte acuarelas e inventar todos los colores que necesites para tus flores, y regalarte las máscaras más caras de todo el planeta, y comprar los mejores ingredientes para prepararte comidas que nunca antes hayas probado. Quiero escuchar siempre tus palabras más sinceras, un silencio que no miente. Hacer una tesis contigo en el polo norte, para demostrar que tus labios siempre están calientes. Quiero hacer una guerra de nieve contigo y convertirte en un muñeco en mitad de París. Quiero bañarme contigo en un lago en mitad del bosque de las más altas montañas y salir corriendo para meternos en cama y estar constipados durante una semana. Quiero vivir cada segundo de mi vida pudiendo demostrarte todo este amor antes de que me mate.


Pero él ya estaba dormido.

La doble moral

Somos polvo de estrella,
y estamos hechos.

Microrrelato de terror

"Pues habrá que resignarse"

Para matarse a pajas


Oniria en llamas

El sueño siempre me gira la cara, como si no fuera con él la cosa, como si quisiera hacer que me olvidara de él. No le importo nada, mira hacia otro lado y silba mientras yo miro por la ventana. Intento hacer que se fije en mí de nuevo: cierro los ojos, respiro profundamente, escucho el álbum entero de Living Room Songs  pero él me ignora. Está ocupado con otra gente, más importante, supongo. Luego me invita a cafés durante el día, por compasión, pero eso no me llena. Ya nunca nos acostamos juntos. Pero yo sigo esperándote. Eternamente.

Perra guía

Sigo entrenando
para poder guiarte
en este mundo ciego